Más allá del entrenamiento: La biomecánica en natación y pentatlón

¿Qué está haciendo realmente el atleta mientras se mueve? En natación, por ejemplo, no basta con decirle a un nadador que "bracee más fuerte" o que "patee más rápido". Necesitamos entender cómo interactúan la posición corporal, la resistencia hidrodinámica, la propulsión, la coordinación y la aplicación de fuerza para determinar si ese esfuerzo realmente se transforma en velocidad. Y en el pentatlón moderno el análisis se vuelve todavía más interesante. El atleta debe combinar diferentes disciplinas y capacidades físicas, técnicas y tácticas. Cada una tiene demandas biomecánicas particulares, pero también existen elementos comunes: economía de movimiento, coordinación, control postural, producción de fuerza y capacidad para mantener una técnica eficiente bajo fatiga.

Por Jesús Akhena — Sports Performance Expert

8/11/20265 min leer

a man riding a skateboard down the side of a ramp
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La biomecánica deportiva en la natación y el pentatlón moderno: por qué es la base del rendimiento de alto nivel

Por Jesús Akhena — Sports Performance Expert

Cuando hablamos de rendimiento deportivo de alto nivel, es fácil pensar primero en la fuerza, la resistencia cardiovascular o la planificación del entrenamiento. Sin embargo, hay una disciplina que actúa como el hilo conductor de todas ellas: la biomecánica deportiva, la ciencia que estudia las fuerzas internas y externas que actúan sobre el cuerpo humano y sus efectos sobre el movimiento (Zatsiorsky, 2000; Hall, 2024).

En este artículo quiero centrarme en dos contextos donde la biomecánica no es un complemento del entrenamiento, sino una condición estructural del rendimiento: la natación y el pentatlón moderno, dos disciplinas que exigen a los entrenadores un nivel de análisis técnico muy superior al de la mayoría de los deportes terrestres.

Por qué la biomecánica es distinta (y más exigente) en el agua

En tierra, el cuerpo se apoya sobre una superficie estable y las fuerzas de reacción del suelo son relativamente predecibles. En el agua, el atleta se mueve en un medio 800 veces más denso que el aire, sin punto de apoyo fijo, generando su propia propulsión mediante la aplicación de fuerza contra un fluido en movimiento constante (Cavagna, Heglund y Taylor, 1977). Esto cambia por completo las variables que un entrenador debe controlar:

  • Flotabilidad y posición hidrodinámica (streamline): la posición del cuerpo determina directamente el área frontal expuesta a la resistencia. Un incremento de apenas unos grados en la inclinación de la cadera puede aumentar significativamente el arrastre.

  • Propulsión por fases de agarre y tracción: a diferencia de un gesto terrestre, la mano y el antebrazo generan propulsión aprovechando principios de sustentación y arrastre sobre el fluido, no solo empuje directo hacia atrás.

  • Coordinación brazada-patada: el timing entre la acción de brazos y piernas —distinto en cada estilo— determina buena parte de la eficiencia energética del nadador.

  • Salidas y virajes: representan una fracción del tiempo total de carrera, pero concentran una parte desproporcionada de la varianza en el resultado final, especialmente en pruebas cortas.

Este nivel de detalle explica por qué la natación ha sido, históricamente, uno de los deportes donde antes se adoptó el video-análisis submarino y las plataformas de fuerza en bloques de salida como herramientas estándar de entrenamiento (Bartlett, 2014; Nigg, MacIntosh y Mester, 2000).

Para un entrenador, la implicación práctica es clara: corregir la técnica de nado sin un marco biomecánico es, en el mejor de los casos, impreciso. Dos nadadores con la misma condición física pueden tener rendimientos muy distintos únicamente por diferencias en la eficiencia de su técnica —el mismo principio de "economía de movimiento" que rige la carrera de fondo en tierra (Komi, 2000), pero amplificado por las propiedades del medio acuático.

El pentatlón moderno: el caso más extremo de exigencia biomecánica multidisciplinar

Si la natación ya representa un reto biomecánico considerable como disciplina aislada, el pentatlón moderno lo es todavía más porque exige dominar cuatro patrones de movimiento radicalmente distintos dentro del mismo atleta y, en competición, el mismo día.

Tras los cambios aprobados por la Unión Internacional de Pentatlón Moderno (UIPM), el formato actual del pentatlón —vigente desde después de París 2024 y camino a Los Ángeles 2028— sustituyó la hipica por una nueva prueba de obstáculos, quedando la competencia estructurada en: esgrima, obstáculos, natación y láser-run (tiro con pistola combinado con carrera a pie). Esto convierte al pentleta moderno en, posiblemente, el atleta olímpico con el perfil biomecánico más diverso que existe:

  1. Esgrima: requiere una base de sustentación estrecha, cambios explosivos de dirección y una estocada (fondo) que es, en esencia, un gesto balístico de cadena cinética corta y máxima velocidad de ejecución.

  2. Obstáculos: una disciplina nueva que combina fuerza explosiva, control postural y toma de decisiones motoras bajo fatiga, con demandas biomecánicas todavía en fase de caracterización científica por tratarse de un evento reciente.

  3. Natación (200 m libre): exige toda la eficiencia técnica descrita en la sección anterior, pero en formato de esfuerzo máximo y corta duración.

  4. Láser-run: quizás el reto biomecánico más singular del deporte olímpico actual, porque obliga al atleta a estabilizar el pulso y controlar la puntería motora fina de un disparo de precisión justo después de una fase de carrera con alta frecuencia cardiaca —es decir, a producir un gesto de control neuromuscular muy preciso sobre una base fisiológica de fatiga aguda.

La pregunta biomecánica más interesante del pentatlón moderno no es cómo se ejecuta cada disciplina por separado, sino cómo interfieren entre sí: la fatiga acumulada de la carrera altera el control motor fino necesario para el disparo; la técnica de carrera se ve modificada por la fatiga de la fase de obstáculos previa; y el patrón de reclutamiento muscular de la esgrima —explosivo y asimétrico— convive en el mismo atleta con el patrón cíclico y bilateral de la natación. Entender esta interferencia biomecánica entre disciplinas es, en mi experiencia, la diferencia entre un programa de entrenamiento genérico y uno realmente diseñado para el pentatlón moderno actual.

El punto en común: la biomecánica convierte la observación en decisiones entrenables

Tanto en natación como en pentatlón moderno, el valor de la biomecánica no está en la teoría, sino en su aplicación práctica al entrenamiento diario:

  • Permite objetivar lo que antes dependía solo del ojo del entrenador.

  • Facilita priorizar qué corregir primero, cuando el tiempo de entrenamiento es limitado y el atleta debe repartirlo entre varias disciplinas (como en el pentatlón).

  • Aporta un lenguaje común entre el cuerpo técnico, el atleta y el equipo médico para hablar de prevención de lesiones y readaptación deportiva.

Autores de referencia internacional como Zatsiorsky (2000), Hall (2024) o Komi (2000), junto con especialistas de habla hispana como Gutiérrez Dávila, Izquierdo Redín, Aguado Jódar o Pérez-Soriano, coinciden en un mismo principio: la técnica deportiva no es una cuestión estética, es un problema de física aplicada al cuerpo humano, y como tal, se puede medir, analizar y entrenar de forma sistemática.

Conclusión

La biomecánica deportiva no es un lujo reservado a laboratorios universitarios: es la herramienta que permite a un entrenador de natación o de pentatlón moderno tomar decisiones técnicas basadas en evidencia y no solo en intuición. En un deporte como la natación, donde fracciones de segundo dependen de la eficiencia hidrodinámica, o en uno tan exigente como el pentatlón moderno, donde un mismo atleta debe dominar cuatro lógicas de movimiento distintas, dominar los principios biomecánicos deja de ser una opción y se convierte en el estándar mínimo del entrenamiento de alto rendimiento.

Referencias citadas
  • Zatsiorsky, V. M. (Ed.). (2000). Biomechanics in Sport. Blackwell Science / IOC.

  • Hall, S. J. (2024). Basic Biomechanics (9.ª ed.). McGraw-Hill.

  • Cavagna, G. A., Heglund, N. C., & Taylor, C. R. (1977). Mechanical work in terrestrial locomotion. American Journal of Physiology, 233(5), R243–R261.

  • Komi, P. V. (2000). Stretch-shortening cycle. Journal of Biomechanics, 33(10), 1197–1206.

  • Bartlett, R. (2014). Introduction to Sports Biomechanics (3.ª ed.). Routledge.

  • Nigg, B. M., MacIntosh, B. R., & Mester, J. (Eds.). (2000). Biomechanics and Biology of Movement. Human Kinetics.

  • Unión Internacional de Pentatlón Moderno (UIPM). Reglamento y formato de competición vigente tras los Juegos Olímpicos de París 2024.

¿Quieres profundizar en estos temas? Próximamente disponibles: "Fundamentos de la Biomecánica Deportiva Aplicada a la Natación" y "Biomecánica Aplicada al Pentatlón Moderno Actual", los nuevos ebooks de Jesús Akhena.

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